martes, 3 de noviembre de 2015

La militancia anti-Pitágoras.


“Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Sólo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros"










Viendo esta imagen que circulaba por las redes, con números elocuentes y analizados en perspectiva, me acordé de esas palabras de Scalabrini Ortiz. Efectivamente: la cuestión no presenta demasiada complejidad, aunque la feroz campaña instaladora de sentido común ha logrado que el análisis sencillo redunde en conclusión simplista y contrafáctica. De esa manera es que tenemos a buena parte de la sociedad repitiendo -y asumiendo como verídicas- sentencias y pronósticos que el club de economistas neoliberales despliega por el amplio espectro audiovisual y gráfico que los cobija, en torno al descalabro económico del país en estos 12 años, en los que parece ser que el Gobierno tiene mucha suerte porque el acabose que vienen denunciando que ocurrirá desde el año 2003 nunca ocurrió. El famoso “apocalipsis esquivo” que señala el amigo @rinconet.






         Así es que asistimos a una suerte de festival del lamento nominal, cuando en los más diversos ámbitos escuchamos comentarios ligeros, que suelen encontrar eco: “Y sí, ahora con $100 no se compra nada”, “En este país la plata vale cada vez menos”, etc. Uno de los detalles que pasa por alto este diagnóstico desafiante de las ciencias duras es la CANTIDAD de papelitos de color lila que manejaba un bolsillo argentino ANTES, y la que le toca administrar HOY. Otra de las pavadas que pasa por alto esta afirmación, que suele tener rebote en los términos de “Tal cual. ¿Te acordás en los ’90, con el 1 a 1? Con $100 te llenabas el changuito del súper”, es el temita de LA MACROECONOMÍA. Es decir, los indicadores claves de cualquier economía del mundo: desempleo, deuda, demanda y producción. En ese maravilloso país de Cavallo & Cía, donde -con el privilegio de estar trabajando- se disfrutaba de 100 pesos que valían bocha, lo que hubo fue una irresponsable -por ser suave- entrega del patrimonio del Estado, un endeudamiento sideral, una fenomenal declinación de la industria nacional y se fue recorriendo una pendiente que terminó con ¼ de la población sin empleo y ahorros confiscados, cuasi monedas y un sistema institucional de cartón.

En definitiva, cualquiera que realice un mínimo análisis comparativo llega a la misma conclusión: en el ciclo kirchnerista el poder adquisitivo del salario (la dignidad del pueblo trabajador) ha crecido exponencialmente. Los altos niveles de consumo y producción así lo demuestran, desde lo informado -por ejemplo- en sectores como Comercio hasta Construcción, etc.

Nada que ver con Paenza y nada que ver con la economía, lo que hay detrás de la afirmación negativa es elocuente: pura ideología, puro desprecio hacia el Gobierno. Hacia el kirchnerismo, el potasio y todo aquello que tenga la consonante maldita, pareciera.




En rigor, este sector de la ciudadanía no es opositor al Gobierno, sino a la matemática. Son la militancia anti-Pitágoras: gente que derrite el plástico en los shoppings repitiendo el hit “la inflación nos está matando”, viaja al exterior a contar que la economía nacional se cae a pedazos por culpa de Cristina, recorre concesionarias buscando 0 km avisándole a los vendedores que Kicillof es un desastre y los chicos de La Cámpora son todos unos vagos, improvisados y mercenarios que están llevando el país a la ruina. No son otra cosa que un patético oxímoron con pretensiones de solidez argumentativa. Joda. Demasiado voluntarismo.

Entonces, frente a lo incontrastable de lo empírico, florece la zoncera y se hace notable lo cultural: personas que tienen armado un sentido común para pensar y actuar en contra de sus propios intereses. Ojo, evitar tirarle piedras a algo que te beneficia no equivale a tatuarse un pingüino en el pecho, ni asumir que el kirchnerismo es lo mejor del mundo mundial. Simplemente lo que se espera es algo lógico: no ir en contra de uno mismo. No ser autodestructivo. Quererse un poquito. Querer sostener (para incrementar luego) el bienestar. Sucede que la novedad, una vez hecha regla, deja de ser tal y comienza a ser concebida como parte habitual del paisaje de los días. En ese acostumbramiento es que la mejoría deja de percibirse como tal, entonces no se divisa BIENESTAR, sino INSATISFACCIÓN frente al nuevo peldaño anhelado. Con ese sentimiento es que prolifera la conducta presuntamente progresista, pero meramente autodestructiva: no se puede aspirar al escalón superior destrozando en el que uno se sostiene. Por ello es que, frente a la conquista naturalizada, sólo queda la MEMORIA.



En ese sentido es que lo que uno siente, muchas veces y como pibe de 28 años, es que hay una parte de la memoria (2000/2001/2002) que se perdió, y otra que está ausente (hiperinflación de fines de los ’80) en las personas de nuestra generación que pueden acceder a bienes que nuestros viejos ni soñaban apenas empezaban con sus laburos y armados familiares, como 0 km, viajes al exterior, casa, etc. Recordaba el otro día, charlando con un amigo, la revolución que había generado en mi hogar la compra del primer 0 km, allá por el año ’94, siendo papá alguien de 32 años con un salario medio-alto. ¿Cuál había sido el lujo? Un Vivace. Un Vivace para 5. Carpa en Miramar, Buenos Aires, con una sola salida a comer, como máxima realización del aguinaldo.



Nada que ver con la buena vida que tenía un grupo de personas que quiere que vuelva la convertibilidad, como este Señor, que la tiene clara:





Volviendo a nuestra franja etaria, el deseo es el mejor: ojalá se quieran un poco y elijan CONTINUAR y PROFUNDIZAR el proyecto de país que mejoró, mejora y mejorará -entre otras cosas- el poder adquisitivo del PUEBLO.

Ya son PEA. Ya laburan. Ya administran papelitos de colores. Ya pagan cosas. Ya hacen cuentas. Ya son titulares de servicios. Ya son mayores de edad.

La cuasi moneda y el ticket canasta tiene 5 letras; los pesos que pesan, 6.

Empieza con SCIO y termina con LI. Daniel Osvaldo Scioli. S C I O L I.


Vean qué les pinta y elijan con responsabilidad. Ya son grandes ;-)




PD: para leer algo en serio, Zaiat canta la justa: 
"Existe un sólido bloque de analistas, economistas del establishment y hombres de negocios obsesionados con el kirchnerismo que son maestros en el arte de la agnotología. Se dedican con entusiasmo a la fabricación deliberada de la incertidumbre, la duda y la ignorancia. Están desesperados por construir hoy una interpretación histórica del ciclo económico del kirchnerismo y, tras ese ambicioso objetivo, estrujan cifras y situaciones hasta terminar viciando la evaluación. Uno de los casos más notables, además de cuestionar y negar que hubo desendeudamiento, es que no hubo mejoras en el mercado laboral."

domingo, 27 de septiembre de 2015

Keynes, Kirchner y Kicillof.



 Un día como hoy, hace 5 años, el compañero Néstor dio una conferencia brillante. En su carácter de Secretario General de la UNASUR, abordó todos los temas, desde lo nacional hasta lo regional y mundial, contestando incluso las inconsistencias de cabecitas formateadas por titulares de medios masivos, como le tocó sortear a la Presidenta en varias oportunidades, cuando se vio obligada a hacer docencia con personas de muchos recursos económicos y que -se supone- tienen un piso de inteligencia probada, al estar haciendo carreras de grado o posgrado. En definitiva, un compendio de zonceras explicitadas por personas que desaprovechan notablemente la oportunidad de interrogar a líderes políticos excepcionales, a dos de los mayores estadistas de nuestra historia, hurgando en chismes de cola de panadería, achatando y dejando el nivel de debate por el piso.

Yendo a lo importante, El Maestro -nuestro Maestro- trazó los lineamientos fundamentales de la concepción política que implica pensar un proyecto de país nacional, popular, democrático y latinoamericano. Más allá de la riqueza conceptual de todos los temas, quisiera profundizar someramente en el económico, que ahora tiene tanta actualidad a partir de las recientes victorias notables que hemos logrado en las gestiones diplomáticas vs los Fondos Buitres y, más atrás en el tiempo, con la solución del resto del frente externo: Repsol, CIADI y Club de París. 

Luego de hacer una crítica a los diagnósticos, pronósticos y remedios -errados, nocivos y perpetuos- de los organismos de crédito multilaterales, Néstor realiza un racconto de la evolución económica nacional, poniendo énfasis en la importancia de contar con un Estado promotor, y afirma: “Nosotros creemos profundamente en las políticas neokeynesianas, que en muchos aspectos hemos llevado adelante, que han sido muy importantes”.






Desde hace 7 años cruje el capitalismo salvaje, y sigue gozando de buena salud el modelo económico que generó esa debacle. Frente a ello, desde esta parte del mundo impulsamos otro paradigma. Entendemos que la economía de un país es mucho más que hacer ingresos menos egresos, que en el medio se juega el destino de millones de personas, y que cada decisión implica una afectación humana.  Entendemos que un país pensado sólo como exportador de materias primas es un país para muy poquitos, y eso implica dejar desairada a una inmensa mayoría, que queda con la ñata contra el vidrio, viendo la vida pasar. En ese sentido, es imprescindible la industrialización, con un Estado presente que estimule la demanda y genere un mercado interno sólido. Porque, como dijo el compañero Sanseacabó, los números tienen que cerrar con la gente adentro.

En concreto, a nivel mundial estamos en presencia de la confrontación de un MODELO -cerrado, dogmático, sin distinción de condiciones particulares de países- con un PROYECTO -pragmático, con el empleo, la producción y la inclusión social como objetivos claros, y considerando todas las herramientas para llegar a ellos-, y éso es lo que tenemos que discutir: qué consecuencias y resultados han surgido de uno y otro. 

A grandes rasgos, podemos decir que hay un clásico muy vigente en estos tiempos preelectorales: la mano invisible (del Mercado) y la teoría del derrame vs el efecto multiplicador (cómo repercute positivamente en la economía el incremento estimulado -por el Estado- de la demanda y la inversión).  

Siguiendo las palabras de Néstor, que afirmaba que “los muertos no pagan” y que por eso primero necesitábamos crecer, nuestro Ministro de Economía -honrando la memoria de Scalabrini Ortiz- explica el proceso económico que es necesario recorrer para recuperar los niveles de dignidad y así poder afrontar los compromisos con los acreedores. Y todo esto desafiando a la academia, asumiendo que “En Economía hay homogeneidad, hay pensamiento único. Lo que se enseña es más o menos lo mismo y es un pensamiento de DERECHA, y éso se enseña en todos lados del mundo como 'la ciencia económica'. Y es mentira, no es la ciencia económica. Hay otros pensamientos económicos distintos, muy calificados. Doy un caso: Keynes, el economista probablemente más importante y famoso del siglo XX, hoy pediría que lo vuelvan a enterrar en su tumba si lee lo que se está enseñando en las universidades, acá en Argentina y en todos lados, en los programas que se hacen en EEUU, con libros de texto y manuales de EEUU, con un negocio editorial fantástico".








La síntesis del pensamiento neoliberal que hemos desafiado asegura que, luego de que el Estado genere las condiciones -garantizando “seguridad jurídica”, “confianza” y demás sarasa- para el libre accionar de los privados, el Dios Mercado va a posibilitar que esa bonanza derrame -en algún momento, no se sabe cuándo- sobre  la ciudadanía. A este proceso lo vivimos en los ’90 y derivó en lo que todos ya conocemos: menos inversión, menos producción, más desempleo y más miseria para el pueblo. Pero como la derecha, para hacer los desaguisados sociales que le gustan, necesita un laburo cultural muy profundo, se había llegado a generar un consenso del hambre presente como fuente de una supuesta mejoría futura, tal como lo muestra cruelmente este spot:




En definitiva, pueden contarla como quieran, pero hoy ya no es gratis para nadie hablar de “sacrificios necesarios” como bajar salarios, pensiones y jubilaciones. La palabra “ajuste” ya no pasa desapercibida en esta patria. Por esa valentía para desafiar las corrientes de pensamiento imperantes es que Keynes, Kirchner y Kicillof tienen un gran valor y presencia en esta Argentina de 12 años con duplicación de PBI y mejores indicadores sociales de toda la región. Hubo que tomar decisiones trascendentales aún con la inmensa mayoría del mundo en contra. Por eso, es importante que la sociedad toda comprenda que sus avances en esta época han sido fruto de una voluntad política orientada en un sentido determinado. Como dice Messi:





PD: para leer algo en serio sobre el asunto: Axel y más Axel.

lunes, 21 de septiembre de 2015

El fraude son ellos.













"Si hubo una hipnosis colectiva a todas las autoridades de mesa y a todos los fiscales para reemplazar las boletas que estaban dentro del sobre y conformarlos así -cortándolos-, puede ser, pero suena un poco a ciencia ficción".


          Estas palabras del Fiscal Di Lello ante el humo de un ex-gobernador bonaerense son un buen principio para entender la complejidad que presupone armar algo para trampear un acto electoral. Pasó Tucumán, pasó Chaco y el hit de las últimas semanas ha sido una palabrita: FRAUDE. Más allá de que el mismo tenga lugar -como nos mostró Darín en “Un cuento chino”- con las cantidades que enuncia y efectivamente trae una caja de clavos (o fósforos), acá el asunto tiene un poquitín de relevancia: hablamos de FRAUDE ELECTORAL.

¿Y qué es eso? ¿Un par de telegramas que no coinciden con las actas de los fiscales partidarios? ¿Algunas urnas quemadas? Frente al monumental aluvión desinformador, que aprovechaba la falta de conocimiento de la inmensa mayoría de la población -que nunca participó como autoridad de un acto eleccionario-, el Director Nacional Electoral intentaba explicar que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Porque como dice Messi: debido a la concentración mediática del bisturí, en la Argentina hay que explicar lo obvio.




Así, es insostenible pretender atribuirle a un puñado de hechos puntuales la capacidad de concluir en fraude. El escrutinio definitivo lo confirmó. Lamentablemente, el sector que perdió, envalentonado por la minoría intensa que siempre manejó los hilos del país y los empuja a querer llegar aunque sea rompiendo el sistema, incitó un levantamiento popular contra las instituciones.



Luego vino algo inédito: un levantamiento institucional contra las propias instituciones. Un sector del Poder Judicial, atribuyéndose una competencia de la que carece ostensiblemente, jugando a soberano y señalando -entre otras cuestiones- que hay mucha pobreza, que la pobreza quita libertad y que esa falta de libertad permite la vulneración de la voluntad a través del clientelismo político. Conclusión: procedimiento electoral viciado y nulo. Parece joda, pero dos voces asumidas en un púlpito del pensamiento universal afirman con convicción un silogismo que atrasa unos ciento cuatro añitos. Desprecian la capacidad de decisión y análisis que tiene cualquier persona en el cuarto oscuro. Además, siguiendo ese razonamiento vainillesco, como la gente de menos recursos no puede pensar (porque tiene necesidades insatisfechas, y ellas acarrean pérdida de libertad), en cada lugar donde existan pobres no puede haber elecciones, porque los procedimientos electorales están viciados. Dicho de otra manera: todas las elecciones del planeta son nulas. Un disparate, por donde se lo mire. Así lo entendió la unanimidad ejemplar que vino a poner racionalidad frente a un fallo que le falló a la sociedad en su conjunto.



Volviendo a la cuestión de la competencia, ¿quién debe decidir en primera instancia acerca de la validez o no de un proceso eleccionario? El mismo Código Nacional Electoral lo establece:



¿Y quién debe intervenir luego? La Corte tucumana lo explica con ánimo docente, comprendiendo el rol fundamental que está desempeñando en esta sentencia:


Para beneplácito de todo el sistema democrático, en el día de la fecha conocimos la resolución del máximo órgano judicial de la provincia de Tucumán, donde puso las cosas en su lugar y terminó con este fiasco que seguramente será estudiado en todas las Facultades de Derecho del país como la soberbia y la arrogancia de un par de pergaminos, ninguneando el ordenamiento positivo y subestimando la capacidad de elección y la dignidad de cientos de miles sin cartel.

Yendo al fondo, detrás de este fantasma del fraude se esconde algo notorio: sea Tucumán, Chaco o cualquier otro distrito, la oposición sabe que va a perder y busca desacreditar las reglas del juego que lo encuentra derrotado. La contundente elección de Peppo, sumada a las ídem de Manzur y Urtubey, confirman un apoyo explícito a la continuidad de lo que se viene haciendo a nivel nacional, algo que la militancia del cambio debiera empezar a respetar y combatir desde la discusión política y propositiva, no buscando dinamitar los cimientos de algo que costó mucho conseguir, con miles de vidas en el camino.

Sucede que venimos escuchando desde hace tiempo que la oposición viene a “recuperar la república”. Curiosa recuperación, prendiendo fuego las instituciones a través de un festival de vetos y el apoyo a un sistema de judicialización de la política. Estamos en presencia de una guardia pretoriana de la república que no hace otra cosa que pasarse los días bastardeando a la república. Raro. No cierra mucho.

Pero más allá de la figura custodiada por la Dra. Carrió, ocurre que, en eso, aparece otra palabrita: DEMOCRACIA. Y ella presupone como factor fundamental la pavada de la soberanía popular; es decir: el pueblo no gobierna ni delibera, sino a través de sus representantes, quienes son elegidos por TODOS y TODAS. Entonces, todos los votos valen 1 (uno), y ahí las cabecitas con pretendido -y autoasumido- raciocinio superior no tienen ganas de ser equiparadas con personas sin secundario completo o estudios universitarios. No califican. “No es justo”, piensan.



Entonces, todo muy lindo con la república, pero no tanto con la democracia. Pareciera ser que la consigna es “república, sí; democracia, no”. Suena a “dejemos la escenografía esta del Poder Legislativo y el Poder Judicial, asumamos nosotros el Poder Ejecutivo, pero que ni quieran opinar los pobres ignorantes que votan a los proyectos políticos que trabajan para remendar esas (sus) necesidades básicas insatisfechas”. O sea: que los humildes voten a los ricos que gobiernan para los ricos y los aborrecen, o entonces no vale. Lo de la derecha es realmente conmovedor: invitan a las mayorías al suicidio y pretenden que éstas lo hagan con una sonrisa, ¡y hasta se enojan si ellas no lo hacen! Lo que surge con elocuencia es que la democracia les queda grande y son una vergüenza. En el vestuario les ha faltado una charla técnica con Don Lucero, para tener en claro cómo es este asunto de la derrota y bancarse ser segundos (que también es ser campJAJAJJAJAJAJJAJA).

Entonces, el fraude a la DEMOCRACIA y la REPÚBLICA que supimos conseguir son aquellas personas con responsabilidad institucional y social (léase: comunicadores) que no aceptan las reglas de juego cuando el resultado de ese funcionamiento va en contra de sus propios intereses, y trabajan para deslegitimar el mismo sistema del que dicen ser garantes.



PD: para leer algo en serio, Wainfeld.