viernes, 8 de julio de 2016

Los huérfanos




Te prevengo, Nelly, que fue una jornada cívica en forma (...) Mi plan era sume y reste: apersonarme a las veinte y treinta en el Comité; a las veintiuna caer como un soponcio en la cama jaula, para dar curso, con el Colt como un bulto bajo la almohada, al Gran Sueño del Siglo, y estar en pie al primer cacareo, cuando pasaran a recolectarme los del camión. (...) Ni bien le vi su cara de presupuestívoro, palpité que él también iba al Comité y, ya en tren de mandarnos un enfoque del panorama del día, entramos a hablar de la distribución de bufosos para el magno desfile, y de un ruso que ni llovido del cielo, que los abonaba como fierro viejo en Berazategui.
No contaba con ese contrincante que es el más sano patriotismo. No pensaba más que en el Monstruo y al otro día lo vería sonreírse y hablar como el gran laburante argentino que es. Te prometo que vine tan excitado que al rato me estorbaba la cubija para respirar como un ballenato (...) soñé con los modernos temarios que están en el marcador: el Monstruo me había nombrado su mascota y, algo después, su Gran Perro Bonzo (...) Con entusiasmo juvenil entonaba la marcha que es nuestra bandera (...) a cada revólver le tocaba uno de nosotros (...) hombro a hombro con los compañeros de brecha, no quise restar mi concurso a la masa coral que despachaba a todo pulmón la marchita del Monstruo (...) No me cansaba de pensar que toda esa muchachada moderna y sana pensaba en todo como yo, porque hasta el más abúlico oye las emisiones en cadena, quieras que no (...) ¡Qué entusiasmo partidario te perdiste, Nelly! En cada foco de población muerto de hambre se nos quería colar una verdadera avalancha (...) Pero ni un solo cliente asomó el hocico y me di el gusto de garabatear en la tapia unas letras frangollo, que si invierto un minuto más, el camión me da el esquinazo y se lo traga el horizonte rumbo al civismo, a la aglomeración, a la fratellanza, a la fiesta del Monstruo (...) un distraído que cuasi se lleva por delante a nuestro abanderado, Spátola. Bonfirraro, que es el chinche de los detalles, dijo que él no iba a tolerar que un impune desacatara el estandarte y foto del Monstruo (...) le dijo al rusovita que mostrara un cachito más de respeto a la opinión ajena, señor, y saludara a la figura del Monstruo (...) En la Plaza de Mayo nos arengó la gran descarga eléctrica que se firma doctor Marcelo N. Frogman. Nos puso en forma para lo que vino después: la palabra del Monstruo. Estas orejas la escucharon, gordeta, mismo como todo el país, porque el discurso se transmite en cadena.



Con el mismo nivel de ignorancia y prejuicio, aunque -claro- bastante menos estatura literaria, gente muy linda, respetuosa y tolerante, antes que confrontar ideas y argumentos, en estos años buscó (y busca) desautorizar la voluntad del sector ciudadano que apoyó (y apoya) al proceso político kirchnerista, señalándolo como una suerte de secta de feligreses, movidos -al unísono- por lo emocional, la plata y el dogmatismo. Así, todo junto; por cualquier cosa, menos convicción. Es decir, quienes apoyamos el ciclo iniciado el 25 de mayo del 2003 somos unos locos, fanáticos, irracionales y -al mismo tiempo- también unos fríos estrategas mercenarios. Raro, pero en línea con lo que relatan Borges y Bioy Casares en aquel 1947, con el primer peronismo, y que encuentra su continuidad histórica en las ficciones desarrolladas también a través de un fenomenal negocio editorial, ante lo que uno se permite considerar como el peronismo del siglo XXI (mismas cercanías, lejanías e intereses representados). Antes, eran “Presupuestívoros”; ahora, “Planeros”.  Antes, era la Colt; ahora, lisa y llanamente, “Están armados por el ReNar”. Antes, era “Magno desfile”; ahora, “Festival faraónico”. Lo que sí es idéntico es el énfasis en la cadena nacional. Una indignación que no distingue épocas, podríamos decir.

                                                                            













Ya nos fuimos. Ya dejamos de ser Gobierno, pero hay un sector que sigue obsesionado con la consonante (que consideran) maldita. Lo que subyace detrás de tanta -devenida y patética- militancia revisionista para justificar los desaguisados presentes, por parte de quienes estuvieron 12 años diciendo “Hay que dejar de mirar el pasado”, es elocuente: hay una profunda ausencia de proyecto superador, capaz de mejorarle la situación a la población en la realidad efectiva, sin imploraciones de fe. Pero en toda esta cuestión, parece que quienes prescinden de racionalidad se apoyaban en elementos contundentes de la realidad; los ecuánimes y serios (“los perfectos”, en palabras del compañero Sanseacabó) hablan de hipotéticos escenarios futuros de bienestar, insospechables con cualquier análisis básico de las condiciones presentes. Eso sí: los ultra, los extremistas delirantes, fuimos, somos y seremos nosotros.







En definitiva, es notable cómo también ha caído en decadencia el nivel de relato de lo que no se conoce. La ignorancia puede tener más o menos calidad en sus palabras, claro está. Acá hay gente que putea a Cristina porque no puede decir nada positivo de Macri y la CEOcracia. “¿Y qué querés, con lo que le dejaron?”, “Está haciendo lo que puede, desactivando la bomba que armaron los K antes de irse”, etc.








¡Hola! Soy Juan Carlos Neutral. No creo en ningún político: son todos ladrones. No obstante, me la paso criticando al Gobierno anterior y defendiendo al actual, pero siempre desde una visión NEUTRAL. Me jode mantener vagos (siempre y cuando sean vagos pobres), pero no me molesta la desindustrializacion que hoy se vive, ni los 200 mil despidos en apenas 4 meses. Me indigna la corrupción K, pero no hablo de la corrupción M. Me sentí estafado porque el dólar subió 7 pesos en 12 años, pero no me jode que haya subido 6 pesos en 3 meses. Aún así, me declaro neutral. No me caso con ningún político: son todos chorros.
PD: soy Neutral.













Así nos enteramos, por ejemplo, que los K jamás trabajamos y, ahora que ya no estamos más en el Gobierno, ¡tenemos que agarrar una pala! La misma que ellos -afirman- vienen utilizando arduamente (¿?), a la par de nuestra obscena vocación por el descanso a costa del dinero de los impuestos de los argentinos. Ojalá en algún momento de este Gobierno que ellos apoyan, puedan volver a utilizarse la gran cantidad de palas que tuvieron actividad en tiempos de la mentira del crecimiento K, donde el sector de la construcción alcanzó niveles históricos levantando hologramas diseñados por Fuerza Bruta, y las excavadoras tengan alguna finalidad más productiva que una puesta en escena hollywoodense para tapar los elefantes del desaguisado económico y social generado a partir de las medidas que ha tomado El Gerente y su equipazo. Los cientos de miles de compatriotas desocupados a partir de las feroces políticas económicas contractivas de Cambiemos, lo van a agradecer.









Entonces, ojalá vean de encontrar algún nuevo tema de charla o empiecen a asumir el (difícil) presente que votaron, sin bastardear los años en que un Gobierno le mejoró la vida a todo el Pueblo argentino con la evolución positiva de todas las variables macroeconómicas. A la culpa de la obscena improvisación del mejor equipo de los últimos 101 semestres no la tienen ni Cristina, ni Néstor, ni La Cámpora. Nosotros no podemos hacernos cargo de la falta de mística y compromiso que genera el Gobierno de El Gerente. Tampoco de la falta de convencimiento de muchos de sus votantes, que ni siquiera son capaces de movilizarse un día de tenue lluvia. Que cada quien se haga cargo de la vereda de la vida donde decide transitar. Nosotros jamás le pedimos un recibo de sueldo a nadie para bajarle el precio a algún pensamiento político, en el marco de una discusión. Ojalá el voluntariado PRO banque fuerte a su referente, que parece no tener demasiadas cualidades, ni luces, ni formación intelectual y capacidad de trabajo para enamorar ni despertar admiración, pero es el que eligieron.










Claro que la orfandad no es casualidad del destino, sino que es inducida por una inmensa maraña desinformadora que suplanta el contenido de la discusión política por odio. Parece elocuente y se entiende esa estrategia: en el terreno de las ideas y la argumentación son fácilmente vapuleados, y lo saben. ¿Alguien puede enamorar, por ejemplo, diciendo que quiere un país para 1/3 de la población? ¿Que “Los salarios son un costo más”, etc.? Parece difícil. En cambio, ¿cómo no entusiasmarse con alguien que trasciende la cursilería de sobres de azúcar y te REALIZA mejoras concretas en tu vida y te invita a soñar con seguir transformando utopías en realidades? En ese sentido, la derecha hace lo que puede: habla de cualquier cosa menos del fondo de su programa de gobierno, porque si no sólo serían votados por la cúspide de la pirámide, y con eso no alcanza para ganar elecciones, claro está.




Existen personas que fruncen la nariz cuando escuchan “Peronismo” o "Kirchnerismo" y tienen que googlear la palabra “Mística”. Parece que ni comprenden ni les interesa comprender la fiesta que se vive en esas jornadas de profunda felicidad masiva, aún viajando horas y dedicando parte del tiempo que la mayoría utiliza para el ocio, canalizado en el compromiso hacia un proyecto político. Ante el compendio de lugares comunes, prejuicios y malaleche, lo que emergió de cada acto fue una gran muestra de amor. De abrazarse con desconocidxs, hermanadxs. De contenerse. De reflejarse cada quien en otras miradas.



















Es decir, tanto quienes son antiK como quienes se arrogan la superadora (¿?) posición de no estar "ni de un lado ni del otro”, en su pretensión de bajarle el precio al colectivo kirchnerista no hacen otra cosa que exponer su notable orfandad de liderazgos políticos. No  es culpa nuestra esa situación. Por eso, el deseo es elocuente y sincero: ojalá en algún momento tengan la capacidad de llenar ese vacío, que a la fecha sólo han ocupado destilando odio hacia una consonante y la ciudadanía que la apoya, con sentimientos positivos hacia un conjunto de ideas que los apasionen y movilicen, con personas brillantes que refuercen esa pertenencia política.