domingo, 27 de septiembre de 2015

Keynes, Kirchner y Kicillof.



 Un día como hoy, hace 5 años, el compañero Néstor dio una conferencia brillante. En su carácter de Secretario General de la UNASUR, abordó todos los temas, desde lo nacional hasta lo regional y mundial, contestando incluso las inconsistencias de cabecitas formateadas por titulares de medios masivos, como le tocó sortear a la Presidenta en varias oportunidades, cuando se vio obligada a hacer docencia con personas de muchos recursos económicos y que -se supone- tienen un piso de inteligencia probada, al estar haciendo carreras de grado o posgrado. En definitiva, un compendio de zonceras explicitadas por personas que desaprovechan notablemente la oportunidad de interrogar a líderes políticos excepcionales, a dos de los mayores estadistas de nuestra historia, hurgando en chismes de cola de panadería, achatando y dejando el nivel de debate por el piso.

Yendo a lo importante, El Maestro -nuestro Maestro- trazó los lineamientos fundamentales de la concepción política que implica pensar un proyecto de país nacional, popular, democrático y latinoamericano. Más allá de la riqueza conceptual de todos los temas, quisiera profundizar someramente en el económico, que ahora tiene tanta actualidad a partir de las recientes victorias notables que hemos logrado en las gestiones diplomáticas vs los Fondos Buitres y, más atrás en el tiempo, con la solución del resto del frente externo: Repsol, CIADI y Club de París. 

Luego de hacer una crítica a los diagnósticos, pronósticos y remedios -errados, nocivos y perpetuos- de los organismos de crédito multilaterales, Néstor realiza un racconto de la evolución económica nacional, poniendo énfasis en la importancia de contar con un Estado promotor, y afirma: “Nosotros creemos profundamente en las políticas neokeynesianas, que en muchos aspectos hemos llevado adelante, que han sido muy importantes”.




Desde hace 7 años cruje el capitalismo salvaje, y sigue gozando de buena salud el modelo económico que generó esa debacle. Frente a ello, desde esta parte del mundo impulsamos otro paradigma. Entendemos que la economía de un país es mucho más que hacer ingresos menos egresos, que en el medio se juega el destino de millones de personas, y que cada decisión implica una afectación humana.  Entendemos que un país pensado sólo como exportador de materias primas es un país para muy poquitos, y eso implica dejar desairada a una inmensa mayoría, que queda con la ñata contra el vidrio, viendo la vida pasar. En ese sentido, es imprescindible la industrialización, con un Estado presente que estimule la demanda y genere un mercado interno sólido. Porque, como dijo el compañero Sanseacabó, los números tienen que cerrar con la gente adentro.

En concreto, a nivel mundial estamos en presencia de la confrontación de un MODELO -cerrado, dogmático, sin distinción de condiciones particulares de países- con un PROYECTO -pragmático, con el empleo, la producción y la inclusión social como objetivos claros, y considerando todas las herramientas para llegar a ellos-, y éso es lo que tenemos que discutir: qué consecuencias y resultados han surgido de uno y otro. 

A grandes rasgos, podemos decir que hay un clásico muy vigente en estos tiempos preelectorales: la mano invisible (del Mercado) y la teoría del derrame vs el efecto multiplicador (cómo repercute positivamente en la economía el incremento estimulado -por el Estado- de la demanda y la inversión).  

Siguiendo las palabras de Néstor, que afirmaba que “los muertos no pagan” y que por eso primero necesitábamos crecer, nuestro Ministro de Economía -honrando la memoria de Scalabrini Ortiz- explica el proceso económico que es necesario recorrer para recuperar los niveles de dignidad y así poder afrontar los compromisos con los acreedores. Y todo esto desafiando a la academia, asumiendo que “En Economía hay homogeneidad, hay pensamiento único. Lo que se enseña es más o menos lo mismo y es un pensamiento de DERECHA, y éso se enseña en todos lados del mundo como “la ciencia económica”. Y es mentira, no es la ciencia económica. Hay otros pensamientos económicos distintos, muy calificados. Doy un caso: Keynes, el economista probablemente más importante y famoso del siglo XX, hoy pediría que lo vuelvan a enterrar en su tumba si lee lo que se está enseñando en las universidades, acá en Argentina y en todos lados, en los programas que se hacen en EEUU, con libros de texto y manuales de EEUU, con un negocio editorial fantástico.








La síntesis del pensamiento neoliberal que hemos desafiado asegura que, luego de que el Estado genere las condiciones -garantizando “seguridad jurídica”, “confianza” y demás sarasa- para el libre accionar de los privados, el Dios Mercado va a posibilitar que esa bonanza derrame -en algún momento, no se sabe cuándo- sobre  la ciudadanía. A este proceso lo vivimos en los ’90 y derivó en lo que todos ya conocemos: menos inversión, menos producción, más desempleo y más miseria para el pueblo. Pero como la derecha, para hacer los desaguisados sociales que le gustan, necesita un laburo cultural muy profundo, se había llegado a generar un consenso del hambre presente como fuente de una supuesta mejoría futura, tal como lo muestra cruelmente este spot:




En definitiva, pueden contarla como quieran, pero hoy ya no es gratis para nadie hablar de “sacrificios necesarios” como bajar salarios, pensiones y jubilaciones. La palabra “ajuste” ya no pasa desapercibida en esta patria. Por esa valentía para desafiar las corrientes de pensamiento imperantes es que Keynes, Kirchner y Kicillof tienen un gran valor y presencia en esta Argentina de 12 años con duplicación de PBI y mejores indicadores sociales de toda la región. Hubo que tomar decisiones trascendentales aún con la inmensa mayoría del mundo en contra. Por eso, es importante que la sociedad toda comprenda que sus avances en esta época han sido fruto de una voluntad política orientada en un sentido determinado. Como dice Messi:





PD: para leer algo en serio sobre el asunto: Axel y más Axel.

lunes, 21 de septiembre de 2015

El fraude son ellos.













"Si hubo una hipnosis colectiva a todas las autoridades de mesa y a todos los fiscales para reemplazar las boletas que estaban dentro del sobre y conformarlos así -cortándolos-, puede ser, pero suena un poco a ciencia ficción".


          Estas palabras del Fiscal Di Lello ante el humo de un ex-gobernador bonaerense son un buen principio para entender la complejidad que presupone armar algo para trampear un acto electoral. Pasó Tucumán, pasó Chaco y el hit de las últimas semanas ha sido una palabrita: FRAUDE. Más allá de que el mismo tenga lugar -como nos mostró Darín en “Un cuento chino”- con las cantidades que enuncia y efectivamente trae una caja de clavos (o fósforos), acá el asunto tiene un poquitín de relevancia: hablamos de FRAUDE ELECTORAL.

¿Y qué es eso? ¿Un par de telegramas que no coinciden con las actas de los fiscales partidarios? ¿Algunas urnas quemadas? Frente al monumental aluvión desinformador, que aprovechaba la falta de conocimiento de la inmensa mayoría de la población -que nunca participó como autoridad de un acto eleccionario-, el Director Nacional Electoral intentaba explicar que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Porque como dice Messi: debido a la concentración mediática del bisturí, en la Argentina hay que explicar lo obvio.




Así, es insostenible pretender atribuirle a un puñado de hechos puntuales la capacidad de concluir en fraude. El escrutinio definitivo lo confirmó. Lamentablemente, el sector que perdió, envalentonado por la minoría intensa que siempre manejó los hilos del país y los empuja a querer llegar aunque sea rompiendo el sistema, incitó un levantamiento popular contra las instituciones.



Luego vino algo inédito: un levantamiento institucional contra las propias instituciones. Un sector del Poder Judicial, atribuyéndose una competencia de la que carece ostensiblemente, jugando a soberano y señalando -entre otras cuestiones- que hay mucha pobreza, que la pobreza quita libertad y que esa falta de libertad permite la vulneración de la voluntad a través del clientelismo político. Conclusión: procedimiento electoral viciado y nulo. Parece joda, pero dos voces asumidas en un púlpito del pensamiento universal afirman con convicción un silogismo que atrasa unos ciento cuatro añitos. Desprecian la capacidad de decisión y análisis que tiene cualquier persona en el cuarto oscuro. Además, siguiendo ese razonamiento vainillesco, como la gente de menos recursos no puede pensar (porque tiene necesidades insatisfechas, y ellas acarrean pérdida de libertad), en cada lugar donde existan pobres no puede haber elecciones, porque los procedimientos electorales están viciados. Dicho de otra manera: todas las elecciones del planeta son nulas. Un disparate, por donde se lo mire. Así lo entendió la unanimidad ejemplar que vino a poner racionalidad frente a un fallo que le falló a la sociedad en su conjunto.



Volviendo a la cuestión de la competencia, ¿quién debe decidir en primera instancia acerca de la validez o no de un proceso eleccionario? El mismo Código Nacional Electoral lo establece:



¿Y quién debe intervenir luego? La Corte tucumana lo explica con ánimo docente, comprendiendo el rol fundamental que está desempeñando en esta sentencia:


Para beneplácito de todo el sistema democrático, en el día de la fecha conocimos la resolución del máximo órgano judicial de la provincia de Tucumán, donde puso las cosas en su lugar y terminó con este fiasco que seguramente será estudiado en todas las Facultades de Derecho del país como la soberbia y la arrogancia de un par de pergaminos, ninguneando el ordenamiento positivo y subestimando la capacidad de elección y la dignidad de cientos de miles sin cartel.

Yendo al fondo, detrás de este fantasma del fraude se esconde algo notorio: sea Tucumán, Chaco o cualquier otro distrito, la oposición sabe que va a perder y busca desacreditar las reglas del juego que lo encuentra derrotado. La contundente elección de Peppo, sumada a las ídem de Manzur y Urtubey, confirman un apoyo explícito a la continuidad de lo que se viene haciendo a nivel nacional, algo que la militancia del cambio debiera empezar a respetar y combatir desde la discusión política y propositiva, no buscando dinamitar los cimientos de algo que costó mucho conseguir, con miles de vidas en el camino.

Sucede que venimos escuchando desde hace tiempo que la oposición viene a “recuperar la república”. Curiosa recuperación, prendiendo fuego las instituciones a través de un festival de vetos y el apoyo a un sistema de judicialización de la política. Estamos en presencia de una guardia pretoriana de la república que no hace otra cosa que pasarse los días bastardeando a la república. Raro. No cierra mucho.

Pero más allá de la figura custodiada por la Dra. Carrió, ocurre que, en eso, aparece otra palabrita: DEMOCRACIA. Y ella presupone como factor fundamental la pavada de la soberanía popular; es decir: el pueblo no gobierna ni delibera, sino a través de sus representantes, quienes son elegidos por TODOS y TODAS. Entonces, todos los votos valen 1 (uno), y ahí las cabecitas con pretendido -y autoasumido- raciocinio superior no tienen ganas de ser equiparadas con personas sin secundario completo o estudios universitarios. No califican. “No es justo”, piensan.



Entonces, todo muy lindo con la república, pero no tanto con la democracia. Pareciera ser que la consigna es “república, sí; democracia, no”. Suena a “dejemos la escenografía esta del Poder Legislativo y el Poder Judicial, asumamos nosotros el Poder Ejecutivo, pero que ni quieran opinar los pobres ignorantes que votan a los proyectos políticos que trabajan para remendar esas (sus) necesidades básicas insatisfechas”. O sea: que los humildes voten a los ricos que gobiernan para los ricos y los aborrecen, o entonces no vale. Lo de la derecha es realmente conmovedor: invitan a las mayorías al suicidio y pretenden que éstas lo hagan con una sonrisa, ¡y hasta se enojan si ellas no lo hacen! Lo que surge con elocuencia es que la democracia les queda grande y son una vergüenza. En el vestuario les ha faltado una charla técnica con Don Lucero, para tener en claro cómo es este asunto de la derrota y bancarse ser segundos (que también es ser campJAJAJJAJAJAJJAJA).

Entonces, el fraude a la DEMOCRACIA y la REPÚBLICA que supimos conseguir son aquellas personas con responsabilidad institucional y social (léase: comunicadores) que no aceptan las reglas de juego cuando el resultado de ese funcionamiento va en contra de sus propios intereses, y trabajan para deslegitimar el mismo sistema del que dicen ser garantes.



PD: para leer algo en serio, Wainfeld.

jueves, 3 de septiembre de 2015

La sensibilidad social lejana.






“La caridad es humillante, porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal, e implica respetuo mutuo.”







Esas palabras de Galeano chocan con opiniones independientes, en un tiempo donde estuvo en agenda la problemática de la vivienda en el AMBA, y una periodista notable habló de “inmigración descontrolada y de baja calidad”:



También, en ese momento, fue habitual la catarata de declaraciones del gobierno PRO en la CABA, siguiendo esa línea de razonamiento para justificar su -habitual, obscena, blindada y expuesta- ineficiencia y desprecio hacia los servicios públicos elementales, echándole la culpa de ese estado calamitoso a “las personas de los países limítrofes que viven en el Conurbano y vienen a usar los Hospitales de la CABA”: 



La militancia del egoísmo y la caridad no se indignó frente a semejantes muestras de xenofobia y nula humanidad, tampoco con el desastre migratorio provocado –en parte- por las potencias europeas embarcadas en la OTAN, que prendieron fuego socialmente a varios países para expoliarlos, dejando guerras, y obligando a las poblaciones –hasta ese momento estables- a emigrar masivamente para escapar de la muerte, frente a niveles de violencia generados y financiados en virtud de intereses geopolíticos que NADA tienen que ver con el bienestar de esos respectivos pueblos. Lampedusa no es de hace 15’, y la falta de humanidad europea ante la crisis poblacional ocasionada –en buena parte- por ellos, tampoco.





En rigor, hay un sector de la sociedad gustoso de ir los domingos a edificios amplios y con vitrales (y/o ONG’s) a hablar del prójimo, dejar migajas, incluso ropa vieja y que no usa, pero que pone el grito en el cielo cuando se trata de contribuir con la parte que le corresponde al fondo de todos (y todas, claro) o mejorar la calidad laboral de alguna persona que se desempeña bajo su dependencia. La llave de la felicidad que pareciera tener esta vanguardia de corazoncitos amplios es la siguiente: cero impuestos, cero intervención del Estado y cero pobreza (hablar de desigualdad es algo muy fuerte para ellos).

Entonces, ¿se puede estar conmovido por todas las injusticias del mundo mundial, compartir en las redes sociales imágenes desgarradoras y frases llenas de paz, y –al mismo tiempo- pasarse los días enrolado en el pupocentrismo, bastardeando las políticas sociales (que son “gasto”, no inversión) y boicoteando toda aquella iniciativa que tenga una perspectiva igualitaria? Las mismas cabecitas que frente a un subsidio a un sector vulnerable repiten, llenas de odio y en emoción violenta, “no queremos ser Cuba”. Siempre, ante la propuesta inclusiva, solemos escuchar el comentario despectivo “son zurdos”, “son comunistas”, “mantienen vagos con la plata de MIS impuestos”, “a MÍ nadie me da nada y a ellos sí”, etc. Y en relación a los inmigrantes, la respuesta es más vehemente: “la frontera es un colador”, “paraguayos de mierda”, “bolivianos de mierda”, “vienen porque acá les dan DNI, trabajo, casa, hospital, ropa...¡Clientelismo político!”, “que se vuelvan a sus países”, etc.




En relación a lo geográfico, es notable como hay personas que viven en los grandes centros urbanos horrorizadas por “la pobre gente del norte y África”, ninguneando olímpicamente que las periferias existen y la desigualdad está a pocos minutos de sus hogares. Debe ser que la pobreza que vale la pena es la que -en sus cabezas- está lejos, no “los negros de mierda” cercanos, para los que sólo vale cagarlos a palos, meterlos presos (si se puede bajar la edad de imputabilidad a 9 años, mejor) y dejarlos en la pampa y la vía.

Yendo al fondo, ¿cuáles son los conceptos que generan semejantes niveles de inequidad? ¿Detrás de la vocación –o no- por la guerra, la deportación y la brecha económica, no hay acaso ideología? Filosóficamente es claro: tanto en la crisis migratoria europea, como en la amplia desigualdad puertas adentro de cualquier país, hay una elocuente gestión que es plausible con los favorecidos -los poderosos- y apabullante con los débiles. El paradigma es ése: egoísmo, políticas exclusivas para una minoría intensa y la mayoría sálvese quien pueda. En España o Grecia,  entre otros, con márgenes vergonzosos de desempleo y falta de oportunidades; en Siria, Libia y otros países, con el accionar de las potencias militares a nivel mundial, que arrasan con recursos y condenan a pueblos enteros a la miseria y la necesidad del desarraigo. En el caso puntual de Europa, la síntesis es ésta:



Entonces, ¿es una locura exigir que exista la posibilidad de trascender el latiguillo de Miss Universo pidiendo "PAZ MUNDIAL"? 




             Pasar de la indignación a la reflexión, ¿será mucho? Aprovechar este intervalo de humanidad exacerbada para pedir un pensamiento que contemple sistemas políticos y económicos, ¿es demasiado? El deseo es uno solo: un mundo más justo, donde haya oportunidades para todos y todas. Ahora, no se llega a ese lugar por casualidades de la vida. Existen paradigmas que avanzan hacia la restricción y otros que lo hacen hacia la integración y la inclusión social. No es todo lo mismo, y no alcanza con la generalización absolutoria que reza "Los seres humanos no somos capaces de hacer un mundo como la gente", o semejante. Hay que animarse a trascender el festival de sobres de azúcar y asumir que se trata de centros de poder y geopolítica.




El niño sirio fotografiado en el Mediterráneo también estuvo en el Rio Bravo, en Palestina, en el Canal de la Mancha, en Melilla y en un taller clandestino de la ciudad más rica de nuestro país.

En concreto, y aunque algunos líderes mundiales y sectores sociales aún no lo entiendan: la Patria es el Otro cercano, y lejano también.












PD: para leer algo serio sobre el tema---> "El plan elaborado por la UE no parece tener nada de novedoso y su idea central sigue siendo la misma: rechazar a quienes buscan una vida mejor, sin importar los motivos. Esta política antiextranjeros, agudizada en los últimos años por el fantasma del terrorismo, es alimentada no solo por los partidos conservadores y de ultraderecha, si no también por las socialdemocracias del continente." http://ombelico.com.ar/notas/la-crisis-migratoria-en-el-mediterraneo-producida-por-europa/